top of page

El albedrío solo es posible cuando se hace consciente lo inconsciente

Foto del escritor: Tre Cerro Patagonia
Tre Cerro Patagonia
25 ago
1 min de lectura


El humano tiene un ínfimo campo de acción y decisión. Vamos por la vida siendo llevados por el inconsciente familiar, eligiendo parejas, profesiones y estilos de vida por lealtad o implicancia. Incluso vivimos destinos difíciles y dolorosos por seguir ese mandato familiar con el solo propósito de dar luz o reconocimiento a aquello que fue excluido. Los humanos, nos sentimos atraídos por aquello que nos resulta familiar, y en ese aspecto, solo reconocerá como tal, a aquel amor de la primera infancia: ya sea mamá, papá o alguien muy cercano que haya ocupado esos lugares. Cuando tenemos algún conflicto con uno de los progenitores, el inconsciente va a resonar con energía de vibración similar: esto tiene un único sentido, usar a cualquier "otro/a", para poder decirle al padre o madre, a través de ese representante:  "Te Amo".

Los padres dan la vida por sus hijos de ante revisar manera consciente. Los hijos hacen lo mismo por lo padres, pero de manera inconsciente. Este hecho provoca que los hijos, tomen cargas de los padres, sin saberlo, repitiendo destinos, cargando culpas, emociones y bloqueos de todo tipo. Cuando empezamos a notar, que nos estancamos y vemos que nuestra vida es un reflejo de alguien del sistema, es importante revisar las lealtades y/o implicancias, para evitar repetir patrones limitantes. Retomamos la libertad de acción cuando vamos generando consciencia sobre los eventos ocurridos, revocamos acuerdos, lealtades, permisos, devolvemos cargas, renuncias y programas, pero sobre todo cuando le damos un lugar en nuestro corazón a aquello que fue excluido por el sistema.

 
 
 

Comentarios


bottom of page