top of page

Tomar la vida. Tomar la fuerza

Foto del escritor: Tre Cerro Patagonia
Tre Cerro Patagonia
25 ago
2 min de lectura


Honrar a nuestros padres es el acto de mayor humildad. Un camino de regreso a nosotros mismos a través de ellos. Volvernos pequeños, salir de la arrogancia y del juicio y soltar la creencia de que en su lugar, lo hubiésemos hecho mejor, es un acto de profunda aceptación. Volvernos pequeños nos permite:

-Tomar la vida de mamá y con ello el acceso al trabajo, abundancia, pareja y salud, tener un sentido de vida y un propósito.

-Tomar la fuerza de papá y con ello el acceso al poder personal, la voluntad, la dirección y el compromiso, la capacidad para sostener decisiones.

Podemos fluir con la vida, estamos en sintonía. Nos permitimos ser guiados por algo mas grande.

Tomar a los padres, es integrar esa parte de ellos en nosotros: Reconciliar opuestos y devolver el estado de paz a mi corazón. cambiar mi imagen mental. Comprender que aquello que los unió, vive en mi, y gracias a eso, yo vivo. Nos ayuda a integrar el femenino y el masculino, tomar la fuerza de ellos dos y de todos los ancestros detrás de ellos. Comprender que somos parte de un gran sistema:

Estamos contenidos y sostenidos por quienes vinieron antes

Estamos protegidos con la fuerza de todo un linaje

Estamos respaldados, podemos reconocer y sentir que nunca estuvimos solos.

Todos ellos pagaron un precio alto por la vida que llegó hasta nosotros.

Esto no significa estar de acuerdo con nuestros padres, ni obligarnos a tener un vinculo, cuando fueron destinos difíciles, sino aceptar el hecho de que les debemos la vida, y esa es una deuda imposible de pagar. Cuando dejamos de juzgar y de reclamar, se abre el flujo de vida y de la fuerza hasta nosotros, crecemos, soltamos los anhelos infantiles y nos volvemos capaces de tomar el control de nuestra propia vida.

 
 
 

Comentarios


bottom of page