Tomar la vida. Tomar la fuerza


Honrar a nuestros padres es el acto de mayor humildad. Un camino de regreso a nosotros mismos a través de ellos. Volvernos pequeños, salir de la arrogancia y del juicio y soltar la creencia de que en su lugar, lo hubiésemos hecho mejor, es un acto de profunda aceptación. Volvernos pequeños nos permite:
-Tomar la vida de mamá y con ello el acceso al trabajo, abundancia, pareja y salud, tener un sentido de vida y un propósito.
-Tomar la fuerza de papá y con ello el acceso al poder personal, la voluntad, la dirección y el compromiso, la capacidad para sostener decisiones.
Podemos fluir con la vida, estamos en sintonía. Nos permitimos ser guiados por algo mas grande.
Tomar a los padres, es integrar esa parte de ellos en nosotros: Reconciliar opuestos y devolver el estado de paz a mi corazón. cambiar mi imagen mental. Comprender que aquello que los unió, vive en mi, y gracias a eso, yo vivo. Nos ayuda a integrar el femenino y el masculino, tomar la fuerza de ellos dos y de todos los ancestros detrás de ellos. Comprender que somos parte de un gran sistema:
Estamos contenidos y sostenidos por quienes vinieron antes
Estamos protegidos con la fuerza de todo un linaje
Estamos respaldados, podemos reconocer y sentir que nunca estuvimos solos.
Todos ellos pagaron un precio alto por la vida que llegó hasta nosotros.
Esto no significa estar de acuerdo con nuestros padres, ni obligarnos a tener un vinculo, cuando fueron destinos difíciles, sino aceptar el hecho de que les debemos la vida, y esa es una deuda imposible de pagar. Cuando dejamos de juzgar y de reclamar, se abre el flujo de vida y de la fuerza hasta nosotros, crecemos, soltamos los anhelos infantiles y nos volvemos capaces de tomar el control de nuestra propia vida.


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